Los Mejores Restaurantes Asturianos en Madrid: Dónde Comer Fabada Auténtica y Sidra Escanciada

La Asturias que se comió Madrid
Hay una Asturias entera escondida entre los portales de Madrid. No hace falta coger la A-6 ni cruzar el Puerto de Pajares: basta con empujar la puerta de una sidrería de toda la vida para que el mostrador de madera, el olor a manzana fermentada y una fabada humeante te trasladen directamente al norte.
Desde los años 60, miles de asturianos llegaron a la capital buscando trabajo y trajeron consigo su recetario. Hoy esa "colonia asturiana" sostiene decenas de casas de comidas donde el cachopo, la fabada y la sidra escanciada se sirven con el mismo respeto que en Oviedo o Gijón.
Esta guía repasa dónde comer de verdad bien asturiano en Madrid: locales con historia, platos que no admiten atajos y el ritual —casi litúrgico— de escanciar una botella como manda la tradición.
📌 Dato Curioso: en diciembre de 2024 la Unesco declaró la cultura de la sidra asturiana Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo no solo la bebida sino todo el ritual social que la rodea.
No es una lista de "los diez mejores" sacada de un ranking genérico: son locales verificados, con dirección, historia y el plato que mejor les define, para que sepas exactamente a qué vas y qué pedir cuando llegues.
Fabada asturiana: el guiso que no perdona atajos
La fabada es, ante todo, una cuestión de materia prima. La legumbre debe ser la faba de La Granja, de piel fina y textura mantecosa, cocida a fuego lento junto a compango: chorizo, morcilla y lacón. Nada de prisas ni de olla exprés si se quiere hacer bien.
En Malasaña, Casa Hortensia lleva décadas defendiendo una de las fabadas más premiadas de Madrid, obra de la cocinera Adela Besteiro. El local, con parada casi obligatoria en cualquier ruta gastronómica asturiana de la capital, remata la comida con una tortilla asturiana y un arroz con leche que muchos consideran de los mejores de la ciudad.
En Tetuán, La Guisandera de Piñera, con Pedro Martino al frente de cocina, sirve una fabada de referencia junto a callos a la asturiana y verdinas con marisco, una variante más fina que sustituye la faba por una alubia verde diminuta y delicada.
💡 Tip Local: pide siempre el compango aparte si quieres controlar cuánto chorizo y morcilla añades al plato —en las sidrerías más tradicionales es habitual servirlo así, en una fuente independiente.
La faba, por cierto, no es originaria de Asturias: llegó de América tras el descubrimiento, como tantas otras legumbres, y se adaptó tan bien al clima húmedo de los valles asturianos que terminó convirtiéndose en santo y seña de la región. Hoy la Faba Asturiana tiene su propia Indicación Geográfica Protegida, lo que garantiza que la que llega a tu plato en Madrid procede realmente de los valles del Principado y no de un cultivo cualquiera.
También en Casa Lastra Sidrería, un clásico del recetario asturiano en Madrid, la fabada convive en la carta con el pote asturiano (la versión con berza en lugar de faba pura) y con platos de cuchara menos conocidos fuera de Asturias, como la merluza a la sidra o la perdiz estofada. Es el tipo de casa donde el menú cambia poco de una década a otra, y eso, en gastronomía tradicional, es una garantía.
La fabada no es un plato ligero ni pretende serlo: nació para alimentar a mineros y pescadores en jornadas largas y frío húmedo. Pedirla en Madrid un mediodía de entre semana, con tiempo por delante, es la forma más honesta de entenderla. Si te interesan los grandes guisos regionales, no te pierdas tampoco nuestra guía sobre el cocido madrileño, el otro plato de cuchara que define la ciudad que adoptó a la fabada como suya.
Cachopo y quesos: el otro gran capítulo asturiano
Si la fabada es el plato de cuchara por excelencia, el cachopo es el fenómeno más reciente y viral de la cocina asturiana en Madrid. Dos filetes de ternera rellenos de jamón y queso, empanados y fritos, en versiones que van del tamaño de un plato normal a creaciones de casi un metro pensadas para compartir entre varios comensales.
Hermanos Ordás, en el barrio de Guindalera (Salamanca), abrió sus puertas en 1959 y hoy sigue siendo una referencia: su cachopo fue reconocido como uno de los mejores de Madrid en un concurso de 2016, y la carta suma escalopines en salsa de cabrales y merluza a la sidra.
Cerca del Retiro, en la calle Menorca, Couzapín apuesta por una versión modernizada de la cocina asturiana: junto al cachopo clásico, ofrece un risotto de quesos asturianos y croquetas de cabrales, dos platos que muestran hasta qué punto el recetario se puede actualizar sin perder identidad.
📌 Dato Curioso: el queso de Cabrales, con Denominación de Origen desde 1981, madura entre dos y cuatro meses en cuevas naturales de los Picos de Europa, donde la humedad ronda el 90% y la temperatura se mantiene entre 8 y 12°C —las condiciones exactas que necesitan los hongos que le dan sus vetas azules.
El cachopo, a diferencia de la fabada, tiene una fecha de nacimiento bastante concreta: se atribuye a la cocinera Olvido Álvarez, del Bar Pelayo de Oviedo, en la década de 1940, inspirándose en el cordon bleu y el san jacobo para crear una versión con jamón, queso y espárragos. Desde entonces cada casa defiende su propia versión del relleno, desde la combinación clásica hasta variantes con pixín (rape) o queso ahumado.
Más allá del cachopo, conviene reservar un hueco en la mesa para los quesos asturianos servidos solos, con un poco de membrillo o nueces: Cabrales, Afuega'l Pitu o Gamonéu ofrecen un contraste de sabores que rara vez se encuentra fuera de las sidrerías especializadas. Algunos locales, como el propio Couzapín, incluso los incorporan a platos de fusión sin renunciar a su carácter.
La combinación de cachopo contundente y queso azul intenso explica por qué estos locales suelen recomendar compartir mesa y pedir varios platos entre varios comensales, al estilo de una sobremesa larga del norte.
El ritual de escanciar: por qué la sidra se sirve desde las alturas
Nada resume mejor la cultura asturiana que ver a un camarero levantar la botella por encima de la cabeza y dejar caer un chorro fino sobre un vaso sostenido a la altura de la cadera. Esa técnica, llamada escanciar, no es un espectáculo gratuito: al romper contra el cristal, el chorro airea la sidra y libera el carbónico natural de la fermentación, algo que esta bebida —a diferencia del cava o la cerveza— no trae de fábrica.
La botella asturiana tiene además una forma característica, conocida como "pierna de dama", con un cuello curvado que ayuda a controlar la velocidad del chorro al escanciar. No es un capricho estético: esa curva es la que permite al escanciador dosificar la fuerza con la que el líquido rompe contra el cristal.
El resultado se bebe de un trago, en lo que se llama un culín: una ración pequeña, pensada para tomarse antes de que pierda el burbujeo. Por eso en una sidrería nunca se rellena el vaso hasta arriba, y es habitual dejar un resto en el fondo que se tira al suelo (el llamado "espicharla") antes de volver a escanciar.
Casa Mingo, junto al Templo de Debod y el río Manzanares, abrió en 1888 y sigue funcionando casi igual que entonces: pollo asado, ensalada y sidra natural, con el escanciado como parte del espectáculo. Es probablemente el local asturiano más fotografiado de Madrid, y también el más veterano.
El ritual del culín tiene un pariente cercano en otra costumbre madrileña muy arraigada: si te gusta este tipo de rondas cortas de barra en barra, te recomendamos también nuestra ruta por la hora del vermut en Madrid, otro clásico dominical con el que la sidra asturiana comparte más espíritu del que parece.
En Cuatro Caminos, Sidrería Balmori —en la confluencia de Bravo Murillo con Maudes— combina el escanciado tradicional con patatas al cabrales, chorizo a la sidra y lomo de buey a la piedra, en un ambiente ruidoso y castizo que llena cada fin de semana.
Local | Zona | Especialidad | Ambiente |
Casa Hortensia | Malasaña | Fabada premiada | Clásico, familiar |
Hermanos Ordás | Guindalera (Salamanca) | Cachopo desde 1959 | Tradicional |
Couzapín | Retiro (c/ Menorca) | Cocina asturiana modernizada | Actual |
Casa Mingo | Junto al Manzanares | Pollo asado y sidra (desde 1888) | Sidrería histórica |
Sidrería Balmori | Cuatro Caminos | Chorizo a la sidra | Animado, castizo |
Casa de Asturias | Lavapiés | Fabada y churrasco | Barrio, sin pretensiones |
💡 Tip Local: si te da vergüenza escanciar tú mismo, no pasa nada —en casi todas estas sidrerías el camarero lo hace por ti en cada ronda. Pero si quieres intentarlo, sujeta el vaso bajo, casi a la altura de la rodilla, e inclínalo ligeramente para que el chorro rompa contra la pared del cristal, no contra el fondo.
En Lavapiés, Casa de Asturias, abierta desde 1999, funciona como restaurante, bar de copas y sidrería a la vez, con fabada, setas con cabrales y churrasco troceado en un ambiente de barrio sin pretensiones, muy alejado de cualquier circuito turístico.
Cómo organizar tu propia ruta asturiana por Madrid
Con estos seis locales repartidos entre Malasaña, Salamanca, Retiro, Cuatro Caminos, Lavapiés y el entorno del Manzanares, no hace falta ceñirse a un único barrio: la cocina asturiana en Madrid está dispersa por toda la ciudad, y eso es parte de su encanto.
Muchos de estos locales, como El Ñeru en pleno centro histórico, comparten calle con algunas de las tabernas centenarias de Madrid que ya cubrimos en el blog, así que puedes combinar ambas rutas en una sola tarde. Y si esta es tu primera vez explorando la cultura de bares de Madrid, nuestra guía definitiva de rutas de tapas te da el contexto que necesitas antes de lanzarte a la calle.
Algunas recomendaciones prácticas antes de salir:
Reserva con antelación en fin de semana, especialmente en Casa Mingo y Hermanos Ordás, donde las colas son habituales.
Comparte platos: tanto el cachopo como la fabada están pensados para varios comensales, no para un menú individual.
Pide el culín, no la copa llena: es la forma correcta de beber sidra escanciada y la que mejor conserva su burbuja.
Pregunta por el queso de la casa: no todos los locales sirven Cabrales; algunos trabajan con Afuega'l Pitu o Gamonéu, igual de interesantes.
Deja hueco para el postre: el arroz con leche cremoso y las torrijas o filloas asturianas cierran bien un menú tan contundente.
Ve entre semana si puedes: los locales más populares, como Casa Mingo o Hermanos Ordás, se llenan especialmente los sábados y domingos al mediodía.
En cuanto al presupuesto, una comida completa con fabada o cachopo, sidra y postre suele rondar entre 25 y 40 euros por persona en la mayoría de estos locales —una fracción de lo que costaría un viaje a Asturias, aunque, evidentemente, sin el paisaje verde de los Picos de Europa de fondo.
Si después de una fabada y un par de culines te apetece seguir explorando la Villa a pie, con la misma curiosidad por la historia y los sabores de barrio, nuestro Cul.Tour Madrid: Famous Landmarks Walking Tour recorre el Madrid de los Austrias combinando patrimonio, anécdotas y las tabernas que han visto pasar generaciones enteras —el mismo espíritu que hace que estas sidrerías sigan llenas siglo y medio después.




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