Tabernas Centenarias de Madrid: Ruta histórica por el Madrid de los Austrias
- Carmen
- 29 jun
- 2 min de lectura
Cruzar el umbral de una taberna centenaria en Madrid es realizar un viaje de regreso en el tiempo. Entre paredes revestidas de azulejos artísticos de Talavera, mostradores de estaño pulido, grifos de latón reluciente y anaqueles de madera repletos de botellas con solera, se ha escrito la historia cotidiana, política y literaria de España. El Madrid de los Austrias y sus barrios aledaños albergan auténticas joyas arquitectónicas y gastronómicas que han sobrevivido a guerras, transformaciones urbanísticas y modas pasajeras, manteniendo intacta la sagrada liturgia del "chateo" y el buen comer.
Estas tabernas no son meros museos estáticos; son espacios vivos donde el aroma a callos a la madrileña, bacalao frito y vermut de grifo te envuelve de inmediato. Para comprender Madrid en su totalidad, es obligatorio perderse por esta ruta que alimenta tanto el cuerpo como la memoria colectiva de la ciudad.
El encanto del Madrid de los Austrias y su legado tabernero
El trazado urbano medieval y renacentista del centro de la ciudad propició la proliferación de estos establecimientos, que originalmente funcionaban como despachos de vino donde los arrieros y las clases populares se reunían. Con el paso del tiempo, se convirtieron en el refugio de intelectuales, toreros, artistas y políticos de renombre. Hoy en día, la prestigiosa Asociación de Restaurantes y Tabernas Centenarios de Madrid trabaja con esmero para proteger y difundir este valioso patrimonio histórico y cultural único en el mundo.
Tres templos históricos del tapeo castizo
En tu próximo paseo por el centro histórico, haz una pausa obligada en estos tres locales indispensables:
Casa Alberto (Fundada en 1827): Situada en la vibrante calle de las Huertas, esta taberna ocupa el mismo edificio donde Miguel de Cervantes vivió y escribió parte de sus obras inmortales. Su fachada roja exterior y su preciosa barra de madera tallada son icónicas. Aquí el protocolo dicta pedir un vermut de grifo acompañado de unas croquetas cremosas de jamón, unos caracoles a la madrileña o su antológico rabo de toro estofado. Descubre más sobre su centenaria trayectoria en la web de Casa Alberto.
La Bodega de la Ardosa (Fundada en 1892): Aunque técnicamente se encuentra en el límite del barrio de Malasaña, esta icónica bodega es parada obligatoria por su increíble ambiente de época. Tras su mostrador de zinc se sirve una de las mejores tortillas de patatas de Madrid (jugosa y perfectamente sellada), alcachofas a la parrilla con escamas de sal y cecina de León de primer nivel. Planifica tu visita en La Bodega de la Ardosa.
Casa Labra (Fundada en 1860): Ubicada a solo unos pasos de la Puerta del Sol, esta taberna es célebre por haber sido el escenario de la fundación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879. Sin embargo, su fama gastronómica mundial se debe a una especialidad imbatible: sus tajadas de bacalao rebozadas, crujientes por fuera y jugosas por dentro, y sus croquetas de bacalao.
Consejos para la ruta de tabernas
Para vivir la experiencia como un auténtico madrileño, recuerda beber siempre de pie junto a la barra si el local está lleno, compartir el espacio de forma amistosa con otros clientes y no tener miedo a entablar conversación con los taberneros. Ellos custodian anécdotas fascinantes de la Villa y Corte.




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